Este proceso estratégico lo desarrollamos a través de lo que llamamos “la escalera del éxito”, que consiste en cuatro procesos esenciales por los cuales pasa cada creyente y que garantizan su posicionamiento como líder hasta convertirse en un agente multiplicador aplicando esos mismos pasos en otras personas. Estos pasos son: Ganar, Consolidar, Discipular y enviar.
GANAR: El proceso de ganar implica compartir el evangelio con amigos, familiares, conocidos circunstanciales, etc, lo hacemos hablando de nuestra propia experiencia con el Señor y de cómo él, por amor envió a su único Hijo Jesucristo para salvarnos. Jesús nos pidió ganar a todas las naciones para él.
“ Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén” (Mateo 28: 18 – 20).
La salvación es totalmente gratuita y es necesario que cada creyente comparta este regalo con todos los que pueda para que ellos también puedan ser salvos. Esta etapa se concreta mediante el llamado en cada reunión congregacional, en el contacto personal y/o en las reuniones celulares mediante una oración de entrega, donde la persona reconoce que es un pecador, pero está arrepentido y pide el perdón de Dios y la limpieza de toda su maldad; aceptando así el sacrificio de Jesús en la cruz del calvario y quedando escrito su nombre en el libro de la vida.
CONSOLIDAR: El Señor nos demanda atender adecuadamente a cada persona que nos ha confiado. Consiste en el cuidado que se debe brindar al recién convertido, “convertido”, significa: “muerto para el mundo y vivo para Cristo”, es saber que ya no somos esclavos del mundo y dejamos de tener una vida independiente de Dios.