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El Apóstol Hernando Brochero, nació en la ciudad de Barranquilla Colombia el 5 de Junio de 1952. En el año 1976, contrae nupcias con Fabiola Pérez, nacida también en Barranquilla. De ésta hermosa unión nacieron cuatro hijos: Esteban, Hernando, Ángela y Samuel Brochero Pérez. En el año 1977 es trasladado a Venezuela por la empresa dónde laboraba como mecánico aeronáutico, dejando a su familia temporalmente en Colombia. En 1978 su esposa conoce al Señor Jesucristo como el señor y salvador de su vida, y movida por Dios en una carta le escribe a su esposo “- Brochero quiero que puedas buscar un lugar a solas y le pidas a Dios que entre en tu vida para que pueda llenar el vacío que tienes dentro y así hallarás paz para tu alma” En 1981 durante un viaje a Barranquilla para visitar a su familia, en el mes de junio, una sábado a las 9 de la noche recibe a Jesucristo como salvador y señor de su vida. Ya en Venezuela, a su regreso y buscando una iglesia para congregarse consigue a un amigo quién le invitó a su Iglesia, el recién fundado Centro Cristiano de Caracas. Allí es recibido por su pastora la misionera Charlene Wets, fundadora de la iglesia y quién hasta la actualidad es parte del equipo misionero de la Iglesia de Santidad Pentecostal Internacional. Mas adelante aconsejado por su pastora, trae a su familia de Colombia y juntos comienzan a crecer en el ministerio de la pujante iglesia. Inició su servicio a Dios como portero de la iglesia, hasta ser ungido como ministro de la Iglesia de Santidad Pentecostal de Venezuela. En el año 1984 es ungido por la Pastora Charlene , como Pastor del Centro Cristiano de los Teques, estado Miranda.
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En el año 1994 fue elegido como Presidente de las Iglesias de Santidad Pentecostal de Venezuela. Al año siguiente es llamado a pastorear la iglesia Centro Cristiano de Caracas que contaba a penas con 40 miembros; la misma iglesia que abrió sus brazos para recibirlo en sus inicios como cristiano.
Poco tiempo después en un viaje a Meryland, Estados Unidos, recibe una palabra profética de la reconocida Profeta Cyndy Jacobs que le declaraba como el que había de bendecir las familias de la tierra y que tomaría los medios de comunicación para pregonar el evangelio. De vuelta a Venezuela, con esa palabra atesorada en el corazón y frente a un crecimiento explosivo de la iglesia local comienza a buscar en oración un modelo de trabajo que le permitiera cuidar a su congregación adecuadamente y lo llevara al cumplimiento de la Palabra que había recibido.
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